La importancia de llamarse Carrie o De la transcendencia del lenguaje

Posted on 11 abril, 2013

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por CarrieCandice

Imagen de Horrorosa Niña Cyborg http://www.flickr.com/photos/alinevengeance/

Hola y muy buenos días.

¿Verdad que si yo me presento como Carrie lo primero que les viene a la mente es la protagonista de “Sexo en Nueva York”? Y, por ende, ya me imaginan a mí con tacones de 800 dólares, buscando a mi príncipe azul por muy poderosa que se me dibuje en otros aspectos.

Y es que, queridos amigos, no es lo mismo que yo utilice la palabra “zorra” que que lo haga el vecino del 5º. De la misma forma, no es lo mismo que un gay use la palabra “marica” que que lo haga el susodicho vecino del 5º.

Y ya no me refiero tan sólo a aquellas personas que utilizan sus “zorras” y sus “maricas” con todo el peso del sentido peyorativo que la sociedad le ha dado a esas palabras. No, no me refiero a esos hijos de puta (“puta”).

Me refiero a aquellos que las utilizan sin maldad, como parte de nuestro vocabulario del día a día. Pues tampoco es lo mismo a que si las usa un feminista o un gay, o una feminista o una lesbiana. Porque una cosa es usar esas palabras sin pretender connotaciones negativas y otra cosa diferente es, a sabiendas del significado y nacimiento real de esos vocablos, usarlas como propias. Es decir, hacerlas renacer reestructurándolas. Apoderarse de ellas para darles un nuevo significado.

Una feminista o un marica sabe cuál es el significado y el origen de “zorra” y de “marica”, es más, convive con las consecuencias de ello durante toda su vida, y lo que hace al usarlas es apoderarse de ellas para darles un nuevo significado, el significado que le sale del coño o del cipote.

Aquellos que usan “zorra” o “marica” o “hijo de puta” o “maricón” pero que no son ni maricas, ni bolleras, ni feministas, ni hijos de putas, ni putas pero que –claro- las usan sin mala intención pero sin continuar entendiendo o sin darles la gana de entender que es diferente a que yo, feminista, use la misma palabra “zorra”, no son más que víctimas o fanáticos del orgullo eurocentrista de no parar a recapacitar o de no querer aceptar que en esta sociedad tan moderna ha habido y aún hay un sustrato machista y homófobo que se ha reflejado en una forma de insultar que, por mucho que ahora se use con otra intención, no deja de ser reflejo de dónde venimos y cuál es nuestra herencia.

Porque, ¿verdad que cuando yo digo “Carrie” allí en la lejanía de nuestra mente se presenta una tonta con zapatos nuevos? ¿Cómo vamos a negar que cuando el vecino del 5º diga “zorra” no se asome un resquicio de machismo?

Por eso, queridos amigos, si los gays son los que verdaderamente se apoderan de la palabra “marica” y si las feministas cogen la palabra “zorra” para hacerla suya, imaginad cuál es mi intención naciendo bautizada con el nombre de Carrie.

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Posted in: Violencia