LA MÁSCARA

Posted on 18 junio, 2013

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Las falsas nuevas masculinidades de los 90, salpican la libertad de los hombres actuales

En críticas anteriores nos preguntábamos por qué las mujeres continúan, en realidad, sintiéndose atraídas por un modelo de hombre muy contrario a las nuevas masculinidades, como se muestra en Blue Valentine (2010).

Pues bien, en películas como La máscara (1994) tenemos la clave.

Y es que La máscara es muestra del falso empoderamiento y libertad en cuanto a clichés y estereotipos que vivieron hombres (La máscara, 1994 ) y mujeres (Sexo en Nueva York, 1998) durante el pasado siglo XX. Teniendo como consecuencias hechos como los relatados en la ya mencionada Blue Valentine (2010).

En La máscara nos encontramos a un Jim Carrey que interpreta, a la vez, dos personajes: a Stanley (que podríamos definir de Doctor Jekyll) y propiamente a La máscara (Mister Hyde).

A su vez, encontramos a Cameron Diaz protagonizando a Tina, quien aparentemente está enamorada de La máscara pero,  en realidad, se cuela por Stanley dado que “le van los hombres sensibles”.

Así pues, nos encontramos frente a una película modernísima de los 90 donde se rompe con el cliché de que a las tías les molen los chulos neandertales. Al fin y al cabo Tina se queda con el adorable, tímido y cariñoso Stanley, ¿no?

Pues no.

Una vez más, nos encontramos frente a una mentira. A una falsa ruptura de clichés. Si las mujeres poderosas de la cultura noventera volvían a caer siempre en que, a pesar de su autonomía, continúaban casi intrínsicamente ligadas a la belleza y a la búsqueda del príncipe azul (Sexo en Nueva York, 1998 ), los hombres dibujados en los 90 continúan empujados a adoptar como canon a seguir el de chulo mujeriego y graciosillo, dado que, aunque explícitamente la chica se queda con el “trozo de pan”, hay toda una serie de recursos y mensajes implícitos que nos dicen: el trozo de pan es un acabado, el que mola es el chulo neandertal (otra ejemplo a citar sería Mi novia es una extraterrestre, 1988).

Veámoslo:

Si analizamos cómo se presenta el personaje de Stanley nos vendrán a la mente apelativos como aburrido o fracasado. No en vano durante los 101 minutos que dura el largometraje, no se cansan en ridiculizarlo una y otra vez, con escenas como enseñar cómo pone papel higiénico en el retrete cuando necesita usarlo, cómo su perro es es más bien pequeñito y “graciosito”/”mono”, sus constantes inseguridades y titubeos, frases tontas por doquier, etc. Nos encontramos frente a una falsa creación de nueva masculinidad. A base de ridiculizar al hombre sensible, se aseguran de que la mujer (la espectadora) se continúe decantando (en la vida real) por el hombre neandertal (dado que es el simpático, el que mola, el que triunfa) y que el hombre (el espectador) prefiera parecerse a él y no el nuevo hombre, por mucho de que el mensaje explícito sea: las mujeres los prefieren sensibles y bonachones. Ello lo corroboramos cuando analizamos el personaje de La máscara.

Si analizamos cómo se presenta el personaje de La máscara, veremos que éste es divertido, seductor, tiene éxito, es un tío guay. De hecho, durante todo el film se acontecen frases como “Cuando toco esa máscara, puedo hacerlo todo, puedo ser cualquiera”. En otras palabras, por mucho que en esta película se alabe el ser sensible con el hecho de que la chica se enamore de él y no de La máscara, no dudan en ir indicando implícitamente mediante no solamente una larga lista de escenas estúpidas en cuanto a Stanley, sino que incluso le imponen en su diálogo manifestaciones explícitas donde muestra su voluntad de ser de otra forma, como si sólo cambiando su forma de ser pudiese conseguir lo que desea. Más concretamente, tan sólo siendo un machirulo podrás conseguir lo que quieras:

“No he hecho nada que no hiciese un americano con pelotas de acero” (otra frase de la película)

Tanto es así que, hacia el final, cuando Stanley se lanza a salvar a Tina, finalmente fracasa y, hasta que no se pone La máscara no es capaz de liberarla. Una vez más, el héroe es La máscara y el antihéroe es Stanley.

Y no solamente eso, sino que en la escena final de la película, cuando se quedan besándose encima del puente con un explícito mensaje “la chica se queda con el bueno”, cuelan un “chispeante” dicho por Stanley con la voz de La máscara y, lo más importante: el amigo se tira al agua a coger la máscara… One more time, ser La máscara es lo que realmente mola, niños.

Así, no es casualidad que nos encontremos en foros de películas comentarios como los siguientes:

Horrible de mala pero te hace reir como pocas, una de las peliculas que mas me gusto de niño y me hace desternillarme ahora, incluso cuando jim Carrey no me cae nada bien xD

(foro de series.ly)

Recordemos que se trata de una película con un target infantil importante, condicionando (por tanto) extraordinariamente el desarrollo de los futuros hombres y mujeres adultos.

En definitiva, a través de toda una serie de recursos, frases e imágenes sobreentendidas, se queda en el ideario de los hombres que para construirse como hombre de éxito, gracioso y que caiga bien, uno tiene que adoptar la imagen de La máscara (un ser con bastante aptitudes peyorativas al nivel número 1 de machirulismo) y en el ideario de las mujeres que, para no morirse de aburrimiento en su relación o no estar con un paleto fracasado, deben inclinarse por alguien como La máscara (aguantar a un neandertal chulo de piscina).

Esta es la verdadera libertad de los 90: bajo una falsa liberación y concepción del “yo elijo como vivo, como soy”, hay toda una enorme trama de manipulación que conforma implícitamente nuestro desarrollo como personas, nuestro desarrollo como mujeres y hombres. Así pues, es fácil de entender cómo el siglo XXI se derrumba teniendo en cuenta que ha sido construido sobre pilares estigmatizados. No es complicado darse cuenta cómo, ahora,los hombres que adoptan verdaderamente un canon de nuevas masculinidades, son, al final de la carrera, repudiados. Tan sólo están recogiendo los frutos de los 90. Y, sino, que se lo cuenten a Ryan Gosling en Blue Valentine.

Año de inicio 1994
Pais EEUU
Duración 101 min.
Géneros Acción, Comedia, Crimen
Idiomas Inglés
Directores Chuck Russell
Guionistas Michael Fallon, Mark Verheiden, Mike Werb
Productores Ann Burgund, Michael De Luca, Robert Engelman, Carla Fry, Mike Richardson, Chuck Russell
Título original La máscara
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