HARD CANDY

Posted on 1 septiembre, 2013

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La Caperucita justiciera que comía lobos

Si en la crítica a Death Proof (2007) de Tarantino no pudimos hacer otra cosa que enaltecer el giro de roles del psychokiller que se daba en ella, no podemos optar por otra posibilidad en Hard Candy (2005), de David Slade (guión de Brian Nelson).

En esta ocasión es Hayley, una adolescente de apenas 14 años, quien da un vuelco a la historia adoptando la actitud violenta para con, en un primer momento posible agresor pero posterior víctima, Jeff, de 32 años.

De hecho, si observamos la escenografía, en los primeros minutos de la película donde el público teme que será ella quien termine sufriendo, Ellen Page (actriz que encarna a Hayley) va vestida de rojo como toda una Caperucita. Sin embargo, cuando llegan a casa de él, podemos ver cómo las paredes del escenario están pintadas de color rojo. Lo cual nos está dando pistas de quién será el verdadero Caperucito devorado por, en este caso, una loba con piel de cordero.

La primera acción llevada por Hayley como loba y no como Caperucita es ya significativa desde el punto de vista del giro que supone en roles. Hayley droga a Jeff preparándole una bebida donde le echa fármacos. Pero no solamente eso, sino que la protagonista osa decirle que no va a beber de la copa que primeramente él le había preparado a ella pues siempre le han advertido que no tome nada que provenga de desconocidos. Así pues, el director no solamente se atreve a subvertir los papeles de forma implícita a través del color rojo, sino que también incluye diálogos directos que pueden incluso confundirse con mofa.

Una de las mejores reflexiones que aporta Hard Candy también entronca en un aspecto propio del subgénero slasher que el director no duda en alterar. Se nota que Slade es un gran conocedor de las películas que presentan a asesinos en serie y sabe que, característica común de todos ellos es haber tenido una infancia dura, con abusos físicos de varios tipos. Normalmente estos traumas son el origen de que, ahora, el agresor se muestre como un auténtico psicópata. En este caso, hay un momento por parte de Jeff (actual víctima pero, recordemos, violador) en que intenta explicar el por qué de su comportamiento a través de una anécdota de su infancia. Sin embargo, frente a ello no encontramos ningún tipo de compasión por parte de Hayley. Más bien todo lo contrario: al igual que con la bebida que le sirvió con droga, esta vez la protagonista vuelve a burlarse explícitamente del violador. ¿Acaso intentas justificar tu actitud, tu violación, a través de un trauma infantil?, es el planteamiento que aborda Hayley. De esta manera, y a pesar de que la situación aparentemente sobrecogedora que explica Jeff es más bien irrisoria, no solamente se expone una nueva ruptura con el psychokiller tradicional, sino que abre el debate sobre si el violador nace o se hace: ¿es la sociedad heteropatriarcal quien propicia la aparición de violadores o son sólo ellos los culpables al sufrir de una patología puramente biológica sin ninguna conexión con su alrededor? Tanto es así que llegados a un punto, es el propio Jeff quien grita:

¿Es esto locura? ¿Estoy loco? ¿Está loco Jeff?

Este planteamiento naturaleza versus sociedad se propicia también en la propia Hayle, quien llega a decir:

¿La sociedad me ha hecho así? No paro de planteármelo.

Si Hayle no hubiese nacido y crecido en un mundo con sustrato claramente sexista, donde la mujer es presentada en gran número de ocasiones como un objeto anexo y con el que, por ende, se puede hacer lo que uno quiere… ¿hubiese sido Hayle de otra forma? ¿Hubiese tenido de otras opciones? Tanto es así que se la llega a ver relativamente afectada mientras está castrando a Jeff y mientras tritura sus testículos. ¿Hasta qué punto alguien puede disfrutar de ello, por muy asesina que sea, si es consciente de que lo que está haciendo proviene de vivir en un mundo que aborrece por injusto? Seguramente ahí viene una de las diferencias relevantes entre los dos protagonistas: el aspecto justiciero que presenta ella. Si bien es cierto que Hard Candy destaca por su alteración en el elemento psychokiller, también es cierto que durante toda la película (especialmente durante la primera parte) hay una duda constante sobre si Jeff realmente es un violador, por lo que el papel de psychokiller está más bien compartido, a pesar de que la acción de torturar la lleve a cabo el personaje de Ellen Page. Sin embargo, esa característica es diferente en ambos: como ya hemos dicho, en el caso de ella se presenta como una especie de justiciera.

Por otra parte, el hecho de que Hayle se plantee si es la sociedad quién la ha hecho así, da a entender que el director, a diferencia de lo que ocurre con Jeff – a quien le otorga una pésima anécdota infantil para justificar su violación- quiere asignarle a ella, a pesar de las continúas dudas durante todo el film, el elemento de psychokiller. Así pues, se nos plantea otro fascinante debate: ¿hasta qué punto una violencia explícita es justificante de la aparición de psychokillers tradicionales como Norman Bates en Psicosis y no ocurre lo mismo con una violencia implícita como es la que sufren las mujeres en el actual mundo a través de unos medios sexistas con mensajes misóginos en series, películas, ofertas de trabajo y distribución de tareas domésticas¹?

El momento de la castración es de los más impactantes. No obstante, son aún más de destacar los diálogos que se mantienen durante la intervención. Por una parte la ya mencionada conversación donde él intenta justificar el por qué de su forma de ser a través de una anécdota transcurrida en su infancia. Pero además encontramos otros muy significativos como el momento en que él suplica que no lo castren con la siguiente frase:

Comeré cristal. Haré lo que sea, haré lo que sea, haré lo que sea, haré lo que sea, haré lo que sea…

Por parte de ella, una de sus frases es:

Muchos hombres viven con un sólo huevo.

En este caso el director muestra muy bien la relación casi intrínsica que hay en nuestra sociedad entre la concepción de masculinidad y la fisionomía masculina. El hombre prefiere hacer cualquier cosa antes de que lo castren. Prefiere reventarse la boca comiendo cristales y cometer cualquier otra barbaridad antes de que toquen sus huevos. Ella sabe muy bien lo que para un hombre significa sus testículos, literalmente, y no duda en hacerle dudar de su futura hombría utilizando la ironía: muchos hombres viven con un sólo huevo. Sin duda la perdida de cualquier miembro de nuestro cuerpo viene siendo un trauma, pero continúa habiendo hoy en día todo un estigma relacionado con la concepción de ser un hombre, un macho.

Otro tema que no podemos dejar de abordar es la edad de la protagonista. Hard Candy ha sido criticada por resultar inverosímil que una niña de 14 años disponga de la madurez de Hayley. Sin embargo, nadie se plantea que una niña de 14 años pueda ser modelo, como ocurre en el caso de la niña modelo violada y asesinada por Jeff. Así pues encontramos en la película reflexiones sobre elementos que han sido tan naturalizados en nuestra cultura que ni tan siquiera llaman ya nuestra atención: ¿hasta qué punto un tío puede tener fotos de niñas de 14 años o adolescentes haciendo de modelo colgadas en su casa como si fuese lo más lógico del mundo?

Lo que sí es de destacar es la imagen andrógina de la protagonista: se trata de una chica con el pelo corto, que viste con una simple camiseta y pantalones y que su cuerpo aún no ha experimentado grandes cambios, a diferencia de lo que ocurre en Death Proof. Sin embargo, aquí nos encontramos en un contexto diferente a la película de Tarantino. Y es que estamos hablando de una niña de 14 años. Con la no sexualización de la protagonista, el director está haciendo hincapié en que, efectivamente, Hayle aún es una niña y, con ello, juega con lo que sabe que serán los pensamientos del público al no creer que puedan haber niñas tan maduras como Hayley: ¿cómo nos podemos escandalizar por la madurez de la niña y no por hecho de que niñas de su edad estén actuando como modelos?

Así pues, el personaje que interpreta Ellen Page se encuentra en el momento clave en que el director aún puede prescindir de su sexualización a la hora de presentarla. Sin embargo, se trata de un elemento que, desgraciadamente, puede comportar críticas negativas para con el feminismo. Si buscamos críticas sobre esta película veremos como, el hecho de tratarse de una niña castrando a un hombre por violador, produce que el film siempre vaya caracterizado con la palabra “feminista”. De esta forma, al presentarse la protagonista con un aspecto físico neutro, corrobora el mito de la mujer feminista alejada de la imagen de “mujer” e, incluso, en última instancia puede hacernos venir a la mente que Hayley será una futura Lisbeth Salander, protagonista de Millenium y, por ende, una feminista de paja.

Por último, si uno de los elementos de Hard Candy es la forma en que el director juega con las dudas del público, para terminar nos gustaría incluir el alegato de la protagonista que despeja cualquier tipo de dudas acerca de la doble moral que se puede tener sobre si una niña de 14 años que coquetea con un hombre se tiene bien merecido que éste la desvirgue, se acueste con ella o, incluso, la viole:

– Tú te insinuaste a mí.

– Eso dicen todos (…) “Me lo estaba pidiendo. Era realmente una cría pero parecía una mujer”.

Es muy fácil culpar a un niño, ¿a qué sí?

Que una niña sepa cómo imitar a una mujer no significa que esté preparada para hacer lo que una mujer hace.

Tú eres el adulto aquí.

Si una niña, por experimentar, dice algo sugerente, tú lo ignoras. No la animas a seguir. 

Si una niña dice “Tío, vamos a tomarnos unos destornilladores” le quitas el alcohol de las manos en vez de apresurarla a que se tome otra. 

¹ No en vano el director recurre a nombrar casos de violaciones que, aunque hayan tenido censura penal no gozan del mismo reproche social, como es el caso de Polanski.

Año de inicio 2005
Pais EEUU
Duración 104 min.
Géneros Drama, Novela de Suspense
Idiomas Inglés
Directores David Slade
Guionistas Brian Nelson
Productores Jody Allen, Jody Allen, Paul G. Allen, Michael Caldwell, Ellora Chowdhury, Erica Farjo,David Higgins, Richard Hutton, Barney Jeffrey, Rosanne Korenberg, Brian Nelson, Hans C. Ritter, Alex Webster
Título original Hard Candy

 

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Posted in: Roles, Violencia