¿Qué tienen en común la marca Desigual y Miley Cyrus? o Del falso empoderamiento de la mujer moderna

Posted on 7 octubre, 2013

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por CarrieCandice

Debido a la enorme controversia que está habiendo con Miley Cyrus y la acertada carta que le ha escrito Sinead OConnor, me he propuesto escribir este artículo, especialmente porque es un ejemplo claro de cómo nuestro alrededor más implícito impacta en nuestro desarrollo como personas.

Nuestro alrededor más implícito como la publicidad.

Y es que la marca Desigual, con su anuncio #Tengounplan tiene mucho más que ver con Miley Cyrus de lo que podamos llegar a pensar.

Con aquel asqueroso anuncio, ocurría lo mismo que actualmente con Miley Cyrus: se confunde el empoderamiento de la mujer con su sexualización.

El anuncio se nutría de la hipotética liberación sexual de la mujer (y, por ello, de forma muy buscada se decía al final: “sin prejuicios, oye”) para decir justamente lo contrario a su verdadero mensaje: que la mujer hoy en día es taaan libre que puede acostarse con quien sea. Es exactamente el mensaje que encontramos en series como Sexo en NY, estandartes del postfeminismo, como si no hubiese en el mundo otra forma de empoderar a las mujeres que a través de la utilización de su cuerpo (no olvidemos los movimientos de la chica delante de la cámara) y su sexualización. ¿Cómo nos va a extrañar que, después, Miley Cyrus haga lo que hace si, como mujer joven, recibe un millón de mensajes como éste que le dicen que la forma de mostrar su potencial es a través de enseñar la sexualidad casi como objeto sexual?

Mundo de pandereta e irresponsabilidad. La mujer continúa siendo una marioneta pero ahora con peores artimañas: bajo un falso empoderamiento de la misma se la hace creer liberada cuando tan sólo se produce un abuso de su sexualización.

Dos conceptos deberían diferenciarse bien:

Una cosa es fomentar realmente a las mujeres como sujetos activos sexualmente, y otras sexualizarlas para que parezca que estén empoderadas sexualmente para, a su vez, convertirlas en meros objetos sexuales, carnaza del mercado.

Segunda parte del artículo aquí.

Tercera parte del artículo aquí.

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