Machirulos en programas conducidos por mujeres

Posted on 15 marzo, 2014

6


por Lena García y Mathew Smith

La semana pasada, por el Día Internacional de la Mujer, se dieron a conocer los resultados – tan negativos – de la macroencuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE.

Frente a ellos, la mayoría de los medios se echaron las manos a la cabeza junto con un “cómo es posible”. Seguramente al día siguiente ya se habrían olvidado, pero ese día debían aparentar su preocupación o, como mínimo, su indignación.

Hubieron algunos, como en el programa AR, conducido por Ana Rosa Quintana, que destacaron cómo en países nórdicos, tradicionalmente etiquetados como más progresistas en materia de igualdad, los resultados señalaban una mayor violencia.

A este hecho enfatizado por la propia Quintana, el tertuliano Alfonso Rojo aclaró que ello se debía a la diferente forma en que las mujeres asumen o tienen conciencia sobre qué es violencia.

Ciertamente de ahí viene la causa y, como bien explicaron otros medios de comunicación, se había constatado cómo en muchas ocasiones las mujeres españolas contestaban a la pregunta “¿usted sufre o ha sufrido violencia de su pareja?” con un no, pero que, posteriormente, cuando se les preguntaba si alguna vez habían sido humilladas, insultadas o incluso tiradas del pelo, por poner un ejemplo, habían contestado que sí.

Así pues, este tertuliano había dado en el clavo. No obstante, y aquí viene lo alucinante -mucho más alucinante que el hecho de que nadie en aquella mesa, a parte de este señor, hubiese discurrido que las cifras más altas en países nórdicos venían de una mayor concienciación- fue cómo el tertuliano usaba este argumento no para visibilizar la falta de conciencia en cuanto a qué es violencia, sino para denunciar cómo hay hechos que se entienden violentos mientras no lo son.

Concretamente Rojo dijo que teníamos que recordar como en Suecia estaba habiendo un procedimiento judicial contra Julian Assange por una violación basada en una acusación que tomaba fundamento en el hecho de que, en medio de una relación sexual sin usar medios anticonceptivos, le habían pedido que parara y se pusiese un condón, a lo que él se negó continuando el coito.

Bien, obviamente no vamos a entrar aquí en juzgar si los hechos ocurrieron o no, para eso existen los tribunales. Vamos a entrar a enjuiciar el hecho que el tertuliano, con un actitud expresa de desprecio, dio a entender como minucia.

Señor Rojo, las mujeres somos libres de disfrutar nuestra sexualidad tal y como sea nuestro deseo. Que un hombre se niegue a ponerse un preservativo continuando la relación sexual sin nuestro consentimiento, es violencia. Le diré más: mantener relaciones sexuales por obligación, es violencia. Da igual que la otra parte sea cónyuge o amante pasajero. Mantener relaciones sexuales de la forma que sea sin un completa libertad y deseo por nuestra parte, por supuesto que es violencia.

Aún hoy en día hay un desprecio por parte de la ciudadanía¹ en entender y aceptar que la violencia psicológica, la implícita, la que no se ve con un simple golpe de vista, es violencia. Pero parece ser que la violencia física, como es continuar un coito sin nuestro consentimiento, si no va seguido o antecedido por una paliza -una violencia física más que explícita- tampoco.

Hay que decir que la presentadora, Ana Rosa Quintana, frente a tal no solamente disparate sino insulto y desprecio a cualquier mujer -lo que también convierte ese comentario en violencia- cortó en secó la conversación y continuó el programa cambiando de asunto. Parece ser que se dio cuenta de la barbaridad que estaba diciendo el tertuliano.

Sin embargo, esta forma de actuar por parte de Quintana fue insuficiente. Esa es una de las oportunidades que hay que aprovechar para denunciar y reivindicar en público y de forma clara cómo de censurables son esas creencias, cuánto daño producen y el largo camino que aún queda por recorrer en la eliminación de la completa violencia sobre la mujer.

Y es que en un país donde verdaderamente se apostara por la cultura de la paz y la erradicación de la violencia, el machirulo de Alfonso Rojo no volvería a ser invitado como tertuliano en ningún programa.

¹Seguramente del segmento que no la sufre.

#AlfonsoRojoMachista

Anuncios