La diferencia entre la serie Velvet y otras series de época

Posted on 31 mayo, 2014

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por CarrieCandice

 

No son pocas las veces en las que, al denunciar el machismo exacerbado de la serie Velvet (2014, ambientada en 1958), las personas (he de decir que, en un gran número de ocasiones, mujeres) lo excusan y justifican con la frase es que está ambientada en una época machista.

Bien, ha llegado el momento de saber diferenciar el bodrío perjudicial de la serie Velvet respecto de otras series ambientadas, también, en épocas (aún más) machistas (que la actual) para entender que esto último no es justificante para contextualizar la trama.

La primera de las diferencias entre la serie Velvet y otras como Mad Men (2007, ambientada en la década de los 60) o Downton Abbey (2010, ambientada en 1912 en adelante) reside en que, en las segundas, se configuran personajes femeninos que, aunque envueltas en un ambiente degradante para con el sexo femenino, se superan a ellas mismas con un afán de construirse como mujeres empoderadas. Poco de esto encontramos en la serie Velvet, donde las pocas mujeres que se intentan empoderar lo hacen a través de un falso empoderamiento ya que este está supeditado, única y exclusivamente, a la búsqueda del amor -o, más bien, a ser correspondidas-. Incluso, en este aspecto, para efectuar ese empoderamiento, artimañan estrategias tóxicas como intentar dar celos a sus respectivos,  como es el caso de Clara respecto a Mateo en estos últimos capítulos. Así pues, no sólo encontramos un compendio de pánfilas sumisas, sino que las pocas que se empoderan tan sólo lo hacen con el único objetivo de conseguir al amor de su vida, sin importar validar comportamiento micrioviolentos como los celos.

Pero incluso si alguien viniese a decirnos que en esa época todas las mujeres eran unas sumisas y pánfilas, la serie Velvet continuaría posicionándose como unas de las peores series de la historia, ya no por su trama lenta y tonta y las actuaciones pobres de las actrices y actores -especialmente la y el protagonista- sino por disfrazar el propio machismo y presentarlo como deseable.

Y es que la diferencia entre Velvet y Downton Abbey viene en que la primera valida ese machismo a través de un tufo romántico y la segunda lo muestra de una forma crítica, sin que para ello tengan que forzar la trama, dado que basta con mostrar los hechos objetivamente (para lo cual es más que necesario visibilizar la historia completa de las mujeres).

Así pues, la trama de Velvet se hila de una forma donde el romanticismo justifica el machismo y las chicas espectadoras de la serie terminan soñando con ser una Ana sumisa a la espera de un príncipe azul que le dé sentido a su vida.

El último capítulo emitido por la serie esta misma semana es más que una corroboración de ello, mostrándonos una mujer victimizada, que no víctima, y maltratada por su familia política (la de Alberto) que ha permitido que incluso una oferta laboral importantísima se le escape de las manos agachando la cabeza cuando debía empoderarse (cuánto que aprender de las hermanas Crawley de Downton Abbey) pero que, al final del capítulo, es rescatada de su pena a través de un nuevo galán que de repente surge de la nada y que, oh sorpresa, lo hace poniéndole un zapato al más puro estilo Cenicienta¹.

velvet

Por contra, series como Mad Men o Downton Abbey integran perfectamente la perspectiva de género, ayudando a construir un verdadero concepto de la igualdad visibilizando la situación de la mujer en aquella época de una forma real. Para ello no tienen por qué construir personajes femeninos alejados del amor. Simple y llanamente tienen que hacer una cosa tan fácil como mostrar la realidad de forma objetiva sin edulcorarla a través del romanticismo, el cual, además de disfrazar lo tóxico como deseable, limita la vida femenina al amor, única y exclusivamente.

Encontramos, así, mujeres casadas, solteras, prometidas, viudas, etc. con sus pros y sus contras, con una vida muchas veces limita por las convicciones sociales discriminatorias pero, no por ello, invisibilizadas y coartadas (en la trama de la serie) más allá del amor.

Es más, mostrar la vida de una mujer más allá del amor cuando la sociedad te construye, única y exclusivamente, como dadora de amor y circunscrita a lo doméstico, puede ser de lo más enriquecedor, como muestra la temporada 1 de Mad Men a través del personaje de BettyDraper: la serie abre con el reto de mostrar todo un mundo invisibilizado históricamente (el de la mujer, más allá de su supuesto afán por casarse).

 

Por tanto, Velvet no tiene excusas para construirse como serie con una trama claramente machista: no sólo deja de construir mujeres con las que una  querría identificarse sino que, además, su trama se construye a través de un aire romántico que valida las violencias del machismo de tal forma que el cuento degradante y sumiso de la Cenicienta se prolonga hasta el año 2014. ¿Hasta cuánto tiempo más tendremos que aguantar esto?

¹No sorprende que, meses antes, la actriz que encarna a Ana, Paula Echeverría, diese titulares como Ana en Velvet es una Cenicienta, presetándolo como algo normalizado, romántico y deseado:

http://www.antena3.com/videos-online/series/velvet/paula-echevarria-ana-velvet-cenicienta_2014021700169.html

 

 

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