7. GirlsHBO

Antes de verano, un o una lectora nos escribió porque estaba interesado/a en saber nuestra opinión sobre la serie Girls, la cual mencionamos aquí.

Ahora inauguramos este nuevo proyecto:

ANÁLISIS INTERACTIVO DE LA SERIE GIRLS INTEGRANDO LA PERSPECTIVA DE GÉNERO 

por CarrieCandice

CADA MARTES: Visionado interactivo
en nuestro facebook

CADA MIÉRCOLES: Crítica
en nuestro facebook y blog

¡Ahora también puedes ver y escuchar el análisis!

A parte de la crítica de cada capítulo, también vamos a fijarnos en quién escribe el guión (si Lena Dunham¹ en solitario o acompañada de alguien -hombre o mujer-) y en el soundtrack (esto último por capricho).

Vamos a valorar cada capítulo dándole una estrella diferente:

ESTRELLA VERDE = genial ★

ESTRELLA NARANJA= regular ★

ESTRELLA ROJA = mal ★

¹ Quien escribe, dirige y protagoniza la serie, al más puro estilo Julie Delpi o Woody Allen.

Esperamos recibir vuestros comentarios, pues serán de lo más enriquecedores.

¿EMPEZAMOS?

TEMPORADA 1

Capítulo Piloto

PARTICIPA EN NUESTRO VISIONADO INTERACTIVO AQUÍ.

CRÍTICA

Valoración

Guión: Lena Dunham

Soundtrack: Wishes and Stars de Harper Simon

Cuando pensamos en una serie llamada GIRLS, debido a la gran cantidad de clichés expuestos en el mundo celuloide, enseguida nos viene a la cabeza el pensamiento: una serie que va sobre amoríos.

Lena Dunham rompe de cuajo con esto nada más empezar el capítulo piloto. Y no espera ni un instante para hacerlo.

No solamente porque nada más proyectar la serie vemos a una chica que no cumple con los roles físicos del protocolo de chica protagonista de serie comer toda la cantidad que se le antoje y haciendo ruido, sino que además la directora muestra cuál es su verdadera preocupación: la precariedad laboral y, por ende, la inestabilidad de su vida.

Cualquier chica de la edad de Hannah se identificaría con esa escena: unos padres indicándote que No vamos a seguir manteniéndote la buena vida que llevas cuando, en realidad, eres una simple becaria y ya te gustaría a ti poder ser tú misma quien mantuviese ese tipo de vida.

La segunda escena que nos muestra la serie también está muy bien estudiada. ¿Introducirá ya la directora el tema chicos? Pues no. Lo siguiente que vemos es a Hannah durmiendo con su amiga y compañera de piso Marnie. Ahí viene el segundo tema importante en Girls: la amistad.

Esa escena no solamente llama la atención por ello, sino también por cómo nos la presentan: una Hannah abrazada a Marnie como una niña pequeña (o cómo tradicionalmente nos representan a las novias abrazando a sus novios) y una Marnie durmiendo con corrector dental. Algo tan cotidiano y tan habitual como un corrector de dientes. Algo que nos queda tan sumamente ridículo pero que todo el mundo tiene, porque ¿quién no ha llevado corrector de dientes en el época en la que vivimos?, pero que nunca antes nadie había metido en pantalla. Algo que puede dañar la imagen de una chica guapa como Marnie ridiculizándola pero, sin embargo, ahí está. Como con cualquier vecina. 

A partir de este punto, el capítulo piloto gira entorno a presentarnos las y los personajes de la serie y, mientras tanto, problemas o temas que ya hemos tratado en Cinefagia de Sociedades.

Uno de los primeros temas que introduce, y que hemos tratado desde este blog, es la eterna cuestión acerca de las nuevas masculinidades. El rechazo de las mujeres hacia este concepto de hombre (puedes leerlo aquí y a aquí) se nos presenta a través de la relación de MARNIE con CHARLIE. Charlie se presenta como un novio cariñoso y atento, incluso físicamente dista del concepto típico de machirulo, dado que aunque sea guapísimo en él encontramos detalles como no ser más alto que su novia o no tener un cuerpo de gimnasio, algo que todas y todos hemos asumido como rasgos propios del ya mítico príncipe azul. Sin embargo, Marnie siente un rechazo total hacia él, especialmente físico. No le atrae sexualmente llegando a decir cosas del tipo: “Cuando me toca me siento como si un tío rarito me pusiera la mano en la rodilla durante Acción de Gracias”. Tanto es así que Dunham no duda ni tan siquiera en incluir los ya también míticos remordimientos de las mujeres supuestamente modernas por no sentirse atraídas por el hombre bueno. Así pues, Marnie dice: “Me siento como una bruja porque sé que él es un cielo conmigo pero a mí me cabrea”, a lo que su amiga Hannah contesta “Lo que te pasa es que estás harta de chupársela porque es una nenaza”.

Este primer capítulo de Girls nos reafirma nuestra teoría de que ha habido durante el cine (y la cultura popular) de los 90 un falso empoderamiento del nuevo hombre. Aparentemente durante estos años se nos ha dicho que el hombre que merecía la pena era aquel que no se presentaba fielmente a través del concepto tradicional de la masculinidad pero, sin embargo, toda una serie de acciones implícitas como que Carrie Bradshaw termine casándose con un machirulo que ha pasado de ella un millón de veces y no, por ejemplo, con Aidan, quien sí representaba una nueva masculinidad, en realidad nos hacen llegar a la conclusión implícita de que no, de que quien se debe elegir es el machirulo. En definitiva, como ya dijimos en nuestra crítica sobre La máscara, las falsas nuevas masculinidades que acarreamos desde hace ya más de una década determinan el rechazo de aquellos que ahora adoptan un cánon alejado del de machirulo tradiconal. Lo que le pasa al personaje de Charlie es el claro ejemplo del rechazo que hay de las verdaderas nuevas masculinidades.

Otro personaje que descubrimos es el de SOSHANNA. ¿Qué decir de este personaje? Una chica joven que se fija en la ropa de su prima, en su piel deslumbrante y que vive con un póster de Sexo en Nueva York colgado en la pared. Tiene interiorizadas tan profundamente a las protagonistas de esta serie que no duda en nombrarlas como si fuesen sus amigas de toda la vida. Así, la encontramos diciendo frases como: Sabes, es gracioso porque eres como Carrie, con algunos aspectos de Samantha y el pelo de Charlotte. Es una muy buena combinación. (…) Creo que yo soy Carrie en el fondo, pero a veces sale Samantha. Y cuando estoy en el cole pruebo y voy a lo Miranda.

Soshanna representa toda una sátira del postfeminismo. De esas mujeres aparentemente libres y autónomas, que no necesitan ya del feminismo, y que despiertan ese deslumbramiento en muchas jóvenes que, luego, sin embargo, seguramente serán despedidas por quedarse embarazadas o nunca conseguirán el primer puesto en el escalafón de su empresa. A través del personaje de Soshanna se produce lo que el postfeminismo ha hecho durante tanto tiempo con el feminismo: lo utiliza, lo usa, se mofa de él. Como bien dice Palomitas en los ojos, en su más que acertada crítica de la serie, con muy mala folla utiliza los mismos mecanismos que el discurso de la mujer moderna y neoliberal, o sea postfeminista ha utilizado con el feminismo.

ADAM es el chico con el que Hannah suele quedar, o acostarse, o lo que sea. Dado que en este capítulo piloto muy claro no nos queda. Lo que sí nos queda claro es que la directora no tiene reparos en mostrarnos las relaciones sexuales tal y como en muchos casos suelen ser: sin velas ni pétalos sobre las sábanas. Más bien rudas y, muchas veces, rozando el patetismo. Sin embargo, cuando una llega al pensamiento de qué escena tan patética se plantea: ¿patética desde el punto de vista de quién? ¿del romanticismo suicida? Queramos o no, las escenas sexuales que se muestran en Girls son mucho más cercanas a las que cualquier chica tiene con su follamigo. O, al menos, mucho más cercanas de las que suele tener Samantha en Sexo en Nueva York. ¿Cuántas veces hemos visto Sex in the city y hemos dicho Eso sólo pasa en las películas?

Adam se presenta como el antónimo de Charlie. Es el machirulo de la serie. Un tío que se ríe de los tatuajes de Hannah, un chico que se supone que te está diciendo un halago cuando suelta Yo estaba gordo en el instituto pero no me llené de dibujitos. Ya no estás gorda, puedes quitártelos con láser pero que si analizamos bien esa frase no solamente peca de gordofobia sino que además muestra tener una capacidad nula de empatía por Hannah, ¿qué es eso de no me llené de dibujitos?

De esta forma se muestra una protagonista que, aunque anteriormente le haya dicho a su amiga Marnie que Adam no le contesta los sms, no duda en verse con un tío que, cuando ella le dice: ¿Te veré pronto?, él contesta: Sí, mándame un sms. Una realidad en la que muchas chicas se sentirán reflejadas y que muestra que el hipotético empoderamiento del postfeminismo quizás no haya existido nunca…

Con el personaje de RAY y su muy bien buscado chiste sobre prostitutas, la directora también enfatiza en este rasgo postfeminista de reaccionar con normalidad frente a un comentario sobre un problema de esta envergadura. De la misma forma, la acompañante de Ray se disculpa por no cenar diciendo No quiero ser maleducada pero no quería comer esta semana y absolutamente nadie se escandaliza de esta situación, habiéndola interiorizado como algo natural.

También se nos presentan personajes como JESSA, que se caracteriza por una primera impresión de chica bohemia, sin muchas preocupaciones en la cabeza, que se construye como contraposición a Marnie, que es presentada como una compañera de piso responsable, en una escena que también intenta alejarse de la imagen glamourosa que intentan mostrar otras series de chicas.

Volviendo al principio de nuestra crítica, uno de los objetivos que tiene la directora es dejar bien claro la precariedad de estas personas de veintitantos durante ese trayecto hacia lo que se llama ser adultos. Por eso, en este camino, Hannah llega a tener conversaciones con sus padres donde dice cosas como que no quiere café, porque el café es cosa de adultos, para inmediatamente después reprocharles el hecho de que le digan lo que ella tiene que hacer cuando ya tiene 24 años. De la misma manera, el guión deja muy claro cómo cada uno de esos personajes subsiste en la ciudad de Nueva York, y, como es de esperar, a diferencia de lo que ocurre en otras series como Sexo en Nueva York, la mayoría están mantenidos por sus familiares. La excepción son Marnie, que trabaja, y Jessa, que no sabemos muy bien cómo se gana la vida. En el caso de Adam su abuela le da 800 dólares, en el caso de Shoshanna su tía le paga su habitación y manutención por 2.100 dólares y en el caso de Hannah, ésta le pide a sus padres 1.000 euros mensuales. Lena Dunhan no solamente no duda en poner en énfasis las cantidades aportadas por la familia, sino que satiriza la situación cuando Adam le dice a Hannah, respecto a los 800 dólares que su abuela le da: Eso me da la libertad para no ser un exclavo de nadie. Tú no deberías ser la exclava de nadie, sólo mía.

Dunham continúa plasmando una realidad cercana cuando son los propios personajes quienes no dudan en despreciar los estudios que han cursado, dado que no les han servido de nada. Así, Adam, al igual que en otra escena Ray, llega a decir: soy licenciado y no me ha servido para una mierda.

Al mismo tiempo la serie, con toda esa precariedad como contexto, incluye elementos de este mundo tan moderno y tan guay en el que vivimos. Así pues, cuando Hannah se marcha de su empresa porque necesita un sueldo y no se lo ofrecen, escuchamos a su compañera de trabajo diciendo: ¿me traes una barrita energética y una botella de agua vitaminada?. Los elementos de la cultura pop de pleno siglo XXI, modernos donde los haya, aparecen constantemente durante todo el capítulo, mencionando los sms, el facebook, el chat de gmail, el twitter, el photoshop, McDonalds, Coldplay, etc.

Un tema interesante desde la perspectiva de género es el papel que se le asigna a los padres de Hannah. Digamos que su madre es mucho más severa que el padre. Este es un rasgo que en un principio llama la atención porque continúa con toda esa línea de madres arpías que ya nacieron desde la mismísima Cenicienta y que normalmente el postfeminismo ha continuando perpetuando. Sin embargo, dándole la vuelta a los roles, nos preguntamos si hubiese sido mejor una madre callada frente a un padre que ordenara. Lo más seguro es que no. Además, si bien es cierto que la madre de Hannah suele llevar más la voz cantante, Lena Dunham los construye, a los padres, bastante a la par, por lo que finalmente estos personajes también se salvan desde la perspectiva de género.

Otro asunto más que interesante es el aspecto físico de Hannah. Si leemos muchas de las críticas de foros como las vertidas en series.ly, veremos cómo las chicas, especialmente la protagonista, son inmensamente criticadas por su aspecto físico, recibiendo todo tipo de insultos debido a su fealdad (si bien, ¿quién establece lo que es feo y no feo?). Sin embargo, nada se dice de los chicos, los cuales, en concreto Adam, a pesar de tener un cuerpo atlético, quizás tampoco encajen en el perfil de chico guapo hollywoodiense. Estas críticas, sin embargo, se convierten en todo un aliciente de la serie Girls. En este capítulo piloto se nos muestran no solamente toda una serie de situaciones con las que sentirnos identificados e identificadas, sino que estas situaciones muestran a unas mujeres reales, muchas de ellas alejadas del cánon prestablecido.

En definitiva, Girls tiene pinta de ser una serie con la que disfrutarán aquellas personas que quieran ver reflejada en la pantalla de su televisión o ordenador la realidad.

En este primer capítulo, no solamente tenemos protagonistas con físicos como los que nos encontramos cada día de nuestra vida andando por la calle, sino que además se nos plantean los siguientes problemas:

  • la precariedad de la vida laboral de la juventud postuniversitaria
  • la caída en picado del valor de los estudios
  • el hecho de que, aun siendo jóvenes con estudios, esta generación tenga que estar sostenida por familiares
  • el problema con las nuevas masculinidades
  • la realidad del sexo
  • el falso empoderamiento del postfeminismo
  • el intervalo de la vida universitaria hacia la vida laboral (estable)

La directora parece ser tan sincera que incluso cuando hace que su protagonista le dé a sus padres el libro que escribe, lo hace acompañada de la frase Creo que soy la voz de mi generación y lo cierto es que Dunham no va nada desencaminada.

La serie Girls incluso consigue desmitificar la propia ciudad de Nueva York: vemos los problemas laborales de la protagonista o que casi todos los personajes tienen que ser mantenidos por sus padres y decimos Ah, ¿pero eso también pasa en Nueva York?. No nos es de extrañar que el capítulo piloto, buscando adrede ese pensamiento, cierre con una panorámica de esta ciudad mientras un indigente dice ¿Por qué no sonríes? Cuando te miro me entran ganas de decir ¡Oh Nueva York!

En conclusión, con este capítulo Lena Dunham ahuyenta los pensamientos de que las girls, las chicas de veintitantos, tengan como mayor problema en su mente los amoríos. Con este capítulo Lena Dunham enseña a mujeres reales, con un físico real y que, por mucho que se les haya enseñado que el chico bueno es el que vale, continúan sintiéndose atraídas por el machirulo (¿será que realmente no se les ha estado enseñado eso?).

Por todo ello y, a la expectativa de cómo transcurre la serie, este capítulo piloto obtiene el sello Cinefagia de Sociedades a la excelencia en la perspectiva de género. 😉

NOTA:

Hemos tenido que dejar apartado este proyecto por falta de tiempo. Cinefagia de Sociedades es un proyecto totalmente altruista al cual dedicamos todo nuestro tiempo libre; eso comporta tener ciertas limitaciones. ¡Esperemos retomarlo muy pronto! Hasta entonces esperamos que disfrutéis de este primer análisis 🙂

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